El dolor lumbar es el que aparece en la parte baja de la espalda. Es muy frecuente y, en la mayoría de los casos, no se debe a una lesión grave. Muchos episodios mejoran de forma clara en las primeras semanas, aunque pueden repetirse.
Entre las vértebras hay discos que amortiguan y permiten el movimiento. En una protrusión, el disco se abomba hacia fuera. En una hernia, parte de su contenido interno sale a través de la capa externa. Si irrita una raíz nerviosa, el dolor puede bajar por la pierna, a veces con hormigueo o adormecimiento. Es lo que se conoce como ciática.
Suelen influir varios factores a la vez: la edad, los sobreesfuerzos, las posturas mantenidas durante mucho tiempo, la poca actividad física, y también el estrés y el descanso, que influyen en cómo se vive el dolor. En muchas hernias, el propio cuerpo reduce su tamaño con el tiempo.
Muchas hernias y protrusiones aparecen en las resonancias de personas que no tienen dolor, y son más frecuentes con la edad. Por eso la imagen se valora siempre junto con lo que te pasa y cómo te mueves.
Cada vez son más los estudios que demuestran que no toda lesión diagnosticada tiene que provocar síntomas. Salvo algunos casos, muy agravantes y tras una exhaustiva valoración, en los que se decide operar. En nuestra clínica trabajamos con dos herramientas principales:
Tras la correcta valoración de los agravantes posicionales, y el conjunto de fuerzas que provocan o aumentan los síntomas realizamos nuestro tratamiento. La valoración es primordial para el tratamiento ya que sabremos qué tenemos que mover, para dónde, con qué fuerza, y qué agravantes biomecánicos influyen en su sintomatología.
La valoración de cómo está posicionado en su entorno es vital para comprender qué fuerzas están influyendo sobre su disco vertebral y están provocando su sintomatología.
La valoración de la capacidad biomecánica que tiene su cuerpo para moverse y mantenerse en el espacio nos ayudará a rehabilitar la función que ha podido provocarle el síntoma.
Hoy día existen herramientas para valorar y relacionar la sintomatología del paciente con la posible afectación a nivel estructural del disco.
Valorando la sintomatología, cuando aparece, hacia dónde se extiende, en qué momentos del día o noche, en qué posiciones, si existe déficit de fuerza, sensación de acorchamiento, etc, podemos trazar una dirección en el tratamiento y explicar al paciente las posibles causas y cómo corregirlas.
En algunos casos (los menos), y bajo prescripción de su médico, se le recomienda al paciente realizar una resonancia magnética para saber la afectación, posición e incidencia de los tejidos afectados.
Dependiendo de la posición en la que nos ubiquemos en el espacio, de la forma de movernos o la ausencia de movimiento podemos ayudar o perjudicar la recuperación de los tejidos afectados. Para ello es necesario realizar una valoración biomecánica y así conocer qué pautas se deben seguir para intentar mejorar la lesión, estas van desde cómo sentarnos, cómo agacharnos, si es mejor que estemos sentados, andando, etc.
En la valoración biomecánica analizamos su sistema músculo-esquelético y qué músculos debe fortalecer, elongar y activar.
Sólo realizando test específicos a cada paciente y viendo qué posiciones pueden perjudicar la sintomatología, podemos realizar una receta de ejercicios y cambios que ayuden a mejorarle.
Se deben evitar recetas de ejercicios de internet ya que la clave en cualquier paciente es una correcta valoración. Sólo tras una valoración de un profesional cualificado se pueden pautar ejercicios acordes a la lesión que han sufrido los tejidos.
En la receta de ejercicios le diremos qué fortalecer, qué estirar y qué posiciones corregir. Los pacientes saldrán de la consulta con todo este material explicado y comprendido, para que no haya ningún empeoramiento de los síntomas en su proceso de rehabilitación.
En algunos casos, según la afectación de la lesión, pedimos al paciente que acuda a consulta una vez en semana para ver su evolución y guiarle en el proceso de rehabilitación.
Los ejercicios de fortalecimiento, estiramientos y correcciones posturales estarán relacionados con aquellos déficits que encontremos en el paciente, tras una correcta valoración músculo-esquelética.
Gracias a estas valoraciones individuales y específicas se hará un trabajo de recuperación con unos objetivos claros, ahorrando tiempo al no hacer ejercicios que no aportan nada y evitando hacer movimientos que pueden perjudicarle
El masaje es una herramienta vital para intentar mejorar la sintomatología. A veces ayuda a bajar la intensidad con la que aparecen los síntomas y a descargar aquellos músculos con tensión que pueden dificultar el proceso de rehabilitación.
Otras veces el masaje y la terapia manual no tiene sentido, de ahí que muchos pacientes no mejoren con masaje y terapia manual. La mejora o no de los síntomas que puede aportar el masaje se cuantifica en la valoración inicial que hacemos antes de tratar, así sabremos si merece la pena realizar masaje sobre algunas zonas o si por otro lado puede ser una pérdida de tiempo.
La mayoría de los casos se tratan de forma conservadora y activa: con ejercicio adaptado, información clara sobre qué te pasa y una vuelta progresiva a tus actividades.
Nuestra valoración es fisioterapéutica, no un diagnóstico médico.
Decidimos contigo el plan en función de lo que encontramos y de lo que necesitas volver a hacer, desde trabajar hasta hacer deporte o cuidar de tu familia. El ejercicio está siempre.
Revisamos el dolor, la función y las actividades que te importan, y ajustamos la carga. Cada caso evoluciona a su ritmo. El objetivo es que retomes tu vida normal y que sepas qué hacer si vuelve a molestar.
Fuerza, movilidad y control del movimiento, adaptados a ti y progresivos. No hay un único tipo de ejercicio mejor que los demás: elegimos el que encaja contigo y puedes mantener, incluido el pilates terapéutico.
Te explicamos qué te pasa y por qué la imagen no lo explica todo. Te ayudamos a mantenerte activo y a caminar cada vez más, sin reposo en cama.
Neuromodulación percutánea, punción seca y estimulación magnética periférica (MagRex), un campo magnético de alta intensidad que se aplica sin agujas y sin necesidad de desvestirse. Antes de usarla revisamos contraindicaciones como marcapasos, implantes metálicos en la zona o embarazo. El objetivo es bajar el dolor para que puedas hacer el ejercicio, no sustituirlo.
Movilizaciones y masaje terapéutico cuando la valoración indica que pueden ayudarte, siempre combinados con ejercicio.
Más de 270 pacientes han valorado nuestra atención en Google.