El masaje terapéutico hace referencia a un tipo de masaje destinado al tratamiento de molestias o lesiones, siempre tras una valoración previa. Las maniobras han sido estudiadas y se basan en la anatomía y la fisiología muscular y fascial. Por ello, tiene que realizarlo un profesional con la formación adecuada, como los fisioterapeutas de Clínica Livalia.
El masaje ayuda a relajar aquellas estructuras que por alguna causa el cuerpo no puede relajarlas por sí solas. Estas causas se pueden relacionar con déficit de fuerza sobre algún grupo muscular, sedentarismo, realizar posturas o movimientos inadecuados y procesos emocionales que causan excesiva preocupación por algún asunto o inciden sobre la calidad-cantidad de descanso.
Con el masaje logramos relajar la musculatura, pero para conseguir que la relajación se mantenga en el tiempo el paciente debe trabajar las causas que le han llevado a notar esta tensión muscular. Le ayudaremos a razonar las causas que han llevado al sistema muscular a mantener esta contracción y cómo trabajar en su proceso de rehabilitación para que desaparezcan.
Es necesario que el paciente comprenda las causas que llevan a sentir o padecer dolor, sólo sabiendo cómo funciona nuestro cerebro a nivel fisiológico y cómo determinados comportamientos pueden llevarnos a tener síntomas, seremos capaces de trabajar en nuestra recuperación para que mejoren los síntomas.
El ejercicio es clave para poner en marcha el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, cuando hablamos de ejercicio terapéutico incidimos sobre la palabra terapéutico para explicar que cualquier ejercicio no es válido cuando existen síntomas, ya que cada paciente y cada caso es totalmente diferente por muchas razones (diferentes trabajos, creencias, percepción y razonamiento de sus síntomas, preocupaciones, tareas diarias, etc.). Razonando con cada paciente las causas que pueden mantener esa tensión a nivel muscular, lograremos cambios más efectivos en su rehabilitación.
intentar mantener un buen descanso, buena alimentación, una mente tranquila y una vida activa podemos disminuir y en algunos casos evitar la aparición de síntomas
Una contractura rara vez tiene una sola causa: la carga física, las posturas mantenidas, el descanso y el estrés influyen en cómo se tensa y duele un músculo. Por eso valoramos y tratamos todos esos factores, con el ejercicio como base.
La HRV es un indicador de apoyo, no un diagnóstico médico: la interpretamos junto con la exploración y lo que nos cuentas.
Con los datos de la valoración decidimos contigo qué combinación tiene sentido en tu caso.
Las opciones pueden ser varias, pero siempre con un componente común: el ejercicio.
Revisamos el dolor, la movilidad, el descanso y la evolución de tu HRV, y ajustamos el plan.
Cada caso evoluciona a su ritmo.
Movilidad y fuerza de cuello, hombros y espalda, adaptadas a tu trabajo y a tu nivel.
Masaje terapéutico y movilizaciones para aliviar el dolor y facilitar el movimiento, como complemento del ejercicio.
Pautas de sueño y de recuperación entre jornadas de trabajo o entrenamiento, apoyadas en tu registro de HRV.
Respiración lenta y técnicas de relajación para practicar en casa. Si lo necesitas, te derivamos a nuestro equipo de psicología.
Más de 270 pacientes han valorado nuestra atención en Google.