Un esguince es un estiramiento o desgarro de los ligamentos, estos son bandas de colágeno en un 75% y el resto lo forman proteoglicanos, elastina, glucoproteínas. Estas bandas suelen estabilizar articulaciones, estas son zonas donde confluyen dos huesos, de ahí la importancia estabilizadora de un ligamento.
Es muy importante realizar una pronta valoración para decidir si es necesario derivar para realizar alguna inmovilización o todo lo contrario.
Lo más común que encontramos en la clínica son inmovilizaciones y escayolas cuando no hacen falta, una inmovilización de un esguince sin necesidad va a provocar más lesión y el tiempo de recuperación va a aumentar considerablemente.
En el tratamiento realizamos neuromodulación, electrólisis, masaje y ejercicios.
Las primeras fases buscamos tratar el ligamento, quitar inflamación y dolor, para mantener las capacidades biomecánicas de la zona afectada, impidiendo así que haya una atrofia a nivel muscular.
En las siguientes fases seguiremos trabajando el ligamento y el dolor del paciente, acompañado de ejercicios específicos adaptados a la lesión. Siempre iremos progresando en ejercicios, aumentado cargas para adaptar al máximo la zona lesionada y recuperar la funcionalidad del ligamento.
Los más comunes son los esguinces de tobillo, rodilla, acromio-claviculares y de muñeca.