Es muy común sobre todo en la práctica deportiva notar “una pedrada o tirón”, en ese momento se ve mermada la capacidad funcional del músculo y el paciente siente que algo no va bien.
Normalmente se generan muchas dudas en el momento, ¿será un tirón? ¿distensión? ¿desgarro? ¿rotura? son muchas las palabras que pasan por nuestra cabeza e incluso nos comentan personas cercanas.
Nosotros siempre recomendamos salir de dudas y visitar a un fisioterapeuta. No todas las roturas musculares duelen y si no hay dolor podemos pensar que estamos bien, pero no. El problema de no sentir dolor es seguir realizando actividades con riesgo de que la lesión vaya a más.
En clínica livalia realizamos una valoración para conocer la gravedad de la lesión y pautar un plan de tratamiento. Hay que elegir la técnica y el ejercicio adecuado, ya que para cada fase, músculo y grado de la lesión el protocolo a seguir va a ser muy diferente.
Todo lo que intentamos hacer en una rotura muscular, más allá del tratamiento es saber a qué nos enfrentamos para empezar a remar en la dirección correcta desde el primer minuto, acortando el período de recuperación y dando al paciente confianza y un entorno seguro en su rehabilitación.
No queremos terminar este apartado sin que sepáis que es tan importante el trabajo en camilla con masaje, punción seca, electrolísis, neuromodulación, etc. como el trabajo de recuperación con ejercicio. Sólo con la mezcla de ambas podemos certificar una correcta readaptación de la estructura lesionada.